Hola, mí nombre es Diego, tengo 29 años y soy de Argentina. Hoy me encuentro atravesando uno de los momentos más difíciles de mí vida. Jamas imaginé que estaría aquí, pero la vida tiene formas inesperadas de transformarlo todo.
Durante los últimos cinco años dejes mis estudios para ayudar a mí madre en el negocio familiar de transporte de paquetes encargandome de todo: organización, reparto, atención al cliente y administración.
Mis jornadas empezaban por la mañana y muchas veces terminaba pasada la medianoche, incluso cuando parecía que el día ya había terminado, surgían pedidos urgentes que me obligaban a volver a salir y seguir trabajando hasta muy tarde, llegando muchas veces de madrugada, sin descanso y bajo cualquier condición climática.
Todo ese esfuerzo no solo ayudó a aliviar una carga financiera, sino que también le permitió a mí madre evitar las complejidades de gestionar a un empleado registrado.
EL DESGASTE FÍSICO Y MENTAL
Ese ritmo me fue destruyendo física y mentalmente: vivía agotado, sin tiempo para descansar, socializar o pensar en mí futuro.
Asumí esa responsabilidad para evitar que mí madre tuviera que contratar personal, algo que no podía afrontar económicamente, ya que implicaba registrarlo en blanco con todos los costos, aportes, obra social y seguros correspondientes, y hacerlo en negro nunca fue una opción por los riesgos legales y posibles complicaciones futuras.
Por eso me hice cargo de todo, para protegerla de esa presión y ese estrés, poniendo mí tiempo, mí cuerpo y mí salud. Ese nivel de exigencia también destruyó mí salud.
Con el paso del tiempo adelgacé mucho, vivía en un estado de agotamiento permanente y muchas veces pasaba días sin comer, sosteniéndome casi únicamente con mates para poder seguir trabajando. Solo de vez en cuando lograba sentarme a comer bien, cuando el cuerpo ya no daba más.
Ese deterioro físico fue la señal más clara de que estaba dejando de lado mí bienestar y de que el costo de tanto esfuerzo me estaba consumiendo poco a poco, hasta un punto que ya no era sostenible.
QUIEBRE FAMILIAR
Al volver a casa, después de un día agotador, lo único que deseaba era compartir charlas y mates con mí madre, pero lejos de ser un instante de paz, esos momentos se transformaban en discusiones.
La presión económica y los reproches constantes que nos llevaban a discutir todos los días, con el tiempo, se volvian cotidianas e inevitables y esa carga emociónal se volvió tan dura como el esfuerzo físico del trabajo mismo.
Toda esa tensión fue desgastando nuestra relación hasta llegar a punto de quiebre, cuando una noche ella me dijo:
Diego, no podemos seguir así, necesito que busques tu propio camino y te vayas de casa.
Siempre estuve al cuidado de mi madre cuando más lo necesitaba, atendiendo sus necesidades diarias con dedicación y sin esperar nada a cambio. A pesar de que otros familiares se distanciaron y nunca estuvieron presentes para ella, mi compromiso con su bienestar fue incondicional y constante.
PERDERLO TODO
En el camino perdí a mis amigos. Mientras yo vivía atrapado entre el trabajo y las dificultades en mí hogar, ellos seguían con sus vidas, y poco a poco dejaba de compartir momentos, de salir, de reír con ellos.
Llego un punto en el que miraba alrededor y me encontraba solo. Epezaron a enojarse conmigo porque nunca tenía tiempo, yo sentía que no lo entendían, pero con el tiempo comprendí que, de alguna forma, tenían razón: ellos ya veían que mí vida no iba por buen camino si me seguía dejando consumir por todo eso, y no se equivocaron.
Hoy lo veo como una lección de vida: nunca hay que abandonar a los amigos, porque en los momentos más duros son ellos los que pueden sostenerte cuando todo lo demás se derrumba.
MI SITUACIÓN ACTUAL
Vivo en un barrio humilde Recreo, Santa Fe, donde la lucha diaria es sobrevivir. La inflación no da tregua y hace que sobrevivir sea un desafío y todo sube menos la esperanza, levantar cabeza se vuelve cada vez más difícil. Muchas veces cuesta hasta llenar la heladera o pagar los servicios básicos, y la sensación es que, por más que uno se esfuerce, nunca alcanza.
Cada día es un desafío entre estirar lo poco que se tiene, buscar oportunidades que casi no existen y no perder la fe en medio de tantas carencias e injusticias que golpean más fuerte a los que menos tienen.
MI OBJETIVO
Mi meta es recaudar USD 155.000 para poder comenzar de nuevo y construir una vida estáble.
Quiero ser honesto y transparente nunca he manejado grandes sumas en bancos o billeteras digitales, ya que mi economía diaria siempre se baso en manejar lo justo en efectivo.
Por eso esta recaudación la hare principalmente en criptomonedas, para maximizar cada dólar evitando comisiones excesivas y garantizando la disponibilidad inmediata de los recursos para esta causa urgente y vital.
Tambien habilitare un enlace de PayPal para quienes no estén familiarizados con el mundo cripto y prefieran esa opción. Debido a las políticas de paypal podría experimentar un retraso de 21 días para acceder a los fondos.
DESTINO DE LOS FONDOS
📚 Formación profesional: USD 5.000
Capacitación en habilidades digitales que me permitan acceder a salidas laborales rápidas, así como los certificados MasterTrack con mayor valor académico a largo plazo y construir una base sólida para el futuro.
🧾 Estabilidad básica: USD 20.000
Sustento para alimentación, salud y servicios esenciales. Incluye un margen para la volatilidad económica y la pérdida de poder adquisitivo, incluso en contextos con ingresos en dólares y garantiza que pueda enfocarme 100% en mí reconstrucción. Evitando que los problemas cotidianos interrumpan el proceso de reconstrucción personal.
🏠Compra de una vivienda: USD 100.000
Adquisición de un hogar propio y habitable. El monto cubre el inmueble (aprox. USD 90.000) más los gastos de escritura, impuestos y comisiones inmobiliarias. Este enfoque permite apuntar a opciones en condiciones habitables y evitar quedar limitado únicamente a propiedades que requieren refacciones importantes, priorizando aquellas que no impliquen gastos mensuales de expensas.
🛟 Fondo de emergencias y seguridad: USD 30.000
Resguardo exclusivo para proteger el proyecto ante problemas de salud, contingencias graves o periodos de inestabilidad económica. Este fondo es indispensable para garantizar la estabilidad ante cualquier eventualidad, asegurando que el proceso no se detenga. Es la garantía de que, pase lo que pase, no volveré a la situación de precariedad y desgaste extremo de la que estoy intentando salir.
UN PEDIDO DESDE EL CORAZÓN
Siento que una parte de mi vida se perdió, que todo el sacrificio que hice, todo lo que dejé atrás, fue en vano. Me duele pensar que me he entregado sin medida, que puse el corazón en ayudar, y que hoy me encuentro con las manos vacias cargando una mochila llena de sueños inconclusos. Muchas veces di más de lo que tenía, no solo económicamente, sino también con mi tiempo, mi cuerpo y mi salud, sin esperar reconocimiento. Y aunque hoy estoy atravesando una etapa profundamente dura, sigo creyendo que la solidaridad tiene un valor inmenso: nos recuerda que no estamos solos, que todos podemos caer y que una mano extendida puede cambiarlo todo.
Hoy me toca estar del otro lado, algo que no es fácil, intentando reconstruir mi vida, recuperar estabilidad y volver a ponerme de pie. Si decidís colaborar, quiero que sepas que no solo estás ayudando económicamente, sino que también estás acompañando una historia real y humana, marcada por el esfuerzo y el sacrificio.
Cada donación, pequeña o grande, representa un gesto de amor y solidaridad. Todo aporte y cada vez que esta página es compartida tienen un enorme valor y pueden marcar la diferencia. Con su apoyo, podré aliviar un peso que nunca debió existir.
Gracias por tomarte el tiempo en leer mí historia. ¡Dios te bendiga! ♥️♥️♥️♥️
Si preferís PayPal, podés colaborar usando mi enlace personal. ¡Gracias por tu apoyo! ❤️❤️
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